🔴 Lamentan que los gobiernos europeos no hayan aprendido de los errores cometidos en el pasado con este tipo de combustibles, tan negativos para la naturaleza y el precio de los alimentos básicos
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La belleza de los cultivos de donde se extraen los biocombustibles no se corresponde con su negativo impacto sobre el entorno natural y los precios de los recursos alimenticios de las clases más desfavorecidas |
MADRID ─ El 18 de diciembre de 2017, los ministros europeos de la Energía acordaban en Bruselas que los conductores tendrán que quemar en sus vehículos cantidades masivas de biocombustibles extraídos de cultivos alimentarios de aquí a 2030. La medida es tanto más sorprendente cuando se toma sólo unos meses después de que la propia Unión Europea (UE) hubiera reconocido que los biocombustibles habían resultado un absoluto fracaso ya que sus emisiones contaminantes durante todo el proceso de producción y consumo eran superiores a las de los combustibles fósiles convencionales, amén de contribuir gravemente a la deforestación del planeta, privando a éste de una superficie arbolada vital para procesar el CO2.