🔶 El objetivo principal del tratamiento de las baterías de tracción es lograr una economía circular de las materias primas (níquel, manganeso, cobalto o litio) para su uso en la construcción de nuevas baterías
MADRID ─ Si los legisladores de la Unión Europea (UE) consiguen imponer la transición a la electromovilidad, la propulsión eléctrica por baterías será seguramente la tecnología dominante, pero de momento aún quedan algunos años para que el vehículo eléctrico puro (BEV) sea lo habitual en la carretera y no la excepción como ahora. En el sector de los camiones, MAN Truck & Bus, el fabricante alemán de vehículos industriales, espera que en el año 2030 los camiones eléctricos representen un 60 por ciento en el transporte de distribución y un 40 por ciento en el transporte a larga distancia. En el caso de los autobuses urbanos, donde la electrificación ha empezado antes que en los camiones, MAN prevé que para 2025 las ventas de vehículos eléctricos alcancen el 50 por ciento del total. Todas estas previsiones demuestran que el sector de los vehículos industriales tan solo se encuentra en las fases iniciales de la electrificación. Por lo tanto, el número de baterías de propulsión que logren llegar al final de su vida útil en los vehículos solo alcanzará estándares industriales en unos 10-15 años. ¿Y qué haremos entonces con la previsible avalancha de baterías de tracción usadas?.





