🔸 Tratará con ello de prevenir el asalto de algún gran inversor chino, al tiempo que mejorar los beneficios del área de coches, con frecuencia mermados por la baja rentabilidad de la venta de camiones y autobuses
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La electrificación del producto va muchísimo más rápida en los coches que en los camiones donde Daimler solo aspira a que su producción sea climatológicamente neutra en 2039 |
Aunque la aprobación de todas estas medidas está pendiente de la decisión que al respecto tomen los accionistas de la actual Daimler en una junta general extraordinaria a celebrar en el tercer trimestre de 2021, se da por hecho que el dictamen será positivo, ya que el mero anuncio del proyecto provocó una subida del 9 por ciento en la cotización de las acciones de Daimler.
Uno de los motivos de este cambio es aumentar el valor bursátil del conjunto de las actividades de Daimler, ahora estimado en 66.000 millones de euros, pues eso prevendría una posible entrada como accionista mayoritario por parte de algún grupo inversor chino.
Por otro lado, está la nada desdeñable cuestión de la rentabilidad: son varios los grandes inversores que llevan reclamando desde hace años la segregación del negocio de camiones y autobuses del de los coches, al considerar que apenas existen sinergias entre uno y otro que permitan reducir los costes y mejorar la rentabilidad.
En este sentido, se subraya que, en la última década, los camiones y autobuses nunca han conseguido dar un rédito sobre la cifra de ventas superior al 8 por ciento.
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Ola Källenius, el sueco de 51 años que en mayo de 2019 sucedió a Dieter Zetsche está al frente de Daimler |
Dos negocios muy distintos
También hay que tener en cuenta las notables diferencias que existen entre el negocio de los coches y el de los vehículos industriales.
La venta de coches está condicionada por cuestiones con frecuencia solo de tipo emotivo, generadas por el atractivo de una carrocería, la desproporcionada potencia de un motor o un componente ostentoso, que difícilmente son medibles y no siguen un patrón común en todos los automovilistas.
Sin embargo, en el caso de un camión, el comprador sólo quiere hacerse con una herramienta para transportar mercancía de un sitio a otro, por lo que el coste de adquisición es un factor primordial.
Por otro lado, se está produciendo una cada vez mayor divergencia en la evolución del producto pues en tanto que Mercedes quiere que más de la mitad de los coches que vende lleven propulsión eléctrica para finales de la presente década, en el área de los camiones el objetivo es solo que el conjunto de los que fabrica sean climáticamente neutros en 1939.
Aunque Daimler cerró el ejercicio 2020 con unos beneficios operativos de 6.600 millones de euros, un 50 por ciento más que en 2019 y un resultado muy bueno para haber sido logrado en medio de la pandemia COVID-19, no hay que olvidar que ésta ha tenido, tiene y, desgraciadamente va a seguir teniendo unos efectos letales para el sector del transporte de viajeros por carretera, lo que podría forzar a profundos reajustes y numerosos despidos en las fábricas de los autobuses Setra y Mercedes-Benz; despidos que vendrían a sumarse a los recortes de plantilla que el grupo alemán viene prediciendo para el área de camiones en sus fábricas de Wörth, Mannheim, Kassel y Gagenau.
Esto hace pensar que Daimler también puede buscar con la salida a bolsa de una parte de su negocio de camiones y autobuses una fuente de financiación de todos esos planes de reducción de plantilla y reestructuración industrial.