miércoles, 9 de septiembre de 2015

NAVISTAR NO LEVANTA CABEZA

Al tiempo que la compañía acumula 12 trimestres consecutivos en números rojos, la SEC le amenaza con una nueva denuncia que haría extensiva a su expresidente Daniel Ustian


La SEC investiga los informes oficiales de
Navistar sobre las condiciones económicas
de la salida de la compañia de Daniel Ustian,
el que fuera su presidente ejecutivo 
MADRID ─  Por más que sus actuales directivos aseguren que las medidas de reestructuración y reducción de costes tomadas en estos últimos años y el previsible incremento de ventas derivado de la introducción en el mercado de nuevos modelos harán que la compañía vuelva a ser rentable en 2016, lo cierto es que Navistar International, el fabricante estadounidense de vehículos industriales, acaba de anunciar que registró unas pérdidas netas de 28 millones de dólares (unos 25 millones de euros al cambio actual) en el tercer trimestre del ejercicio fiscal en curso, que se cerró el 31 de julio último, acumulando así tres años seguidos de pérdidas trimestrales. Para colmo de males, las consecuencias derivadas del fracasado proyecto de conseguir un motor que fuese capaz de cumplir las normas EPA 2010 (equivalentes a nuestras Euro 6) sin el uso de AdBlue no acaban de terminar. 

Como consecuencia de la caída de la demanda de camiones en Brasil y Méjico, los ingresos de Navistar International cayeron casi un 11 por ciento en el tercer trimestre de su presente ejercicio fiscal, que concluirá el 31 de octubre próximo, quedando en sólo 2.540 millones de dólares. Además, la compañía, que sigue afrontando fuertes costes de las garantías de los motores del proyecto abandonado, y se ha visto perjudicada por la revalorización del dólar. Como consecuencia de todo ello, las pérdidas netas en dicho trimestre fueron, como ya se ha dicho, de 28 millones de dólares, cifra 14 veces superior a la registrada en el mismo trimestre del ejercicio fiscal previo.

La bolsa de Nueva York reaccionó negativamente rebajando la cotización de las acciones de Navistar, de manera que en los ocho primeros meses del año la compañía ha perdido el 48 por ciento de su valor bursátil y el 55 por ciento si se consideran los últimos 12 meses. Pero los males de Navistar no terminan ahí, ya que poco después ese 55 por ciento se convertiría en un 57 por ciento, al conocerse que la SEC (Securities and Exchange Commission, un organismo similar a nuestra Comisión de Vigilancia del Mercado de Valores, CNMV) había dado a mediados del reciente mes de agosto un último aviso a la compañía para que pusiera voluntariamente las cosas en orden.

Según parece, los inspectores de la SEC han recomendado a este organismo que acometa acciones civiles contra Navistar y su expresidente Daniel Ustian, que se jubiló en agosto de 2012. De hecho, la SEC investiga las declaraciones públicas que Navistar International hizo sobre las condiciones económicas de la salida de Ustian de la compañía.

La SEC ya había investigado a Navistar con anterioridad, acusándola de haber sobreestimado los beneficios antes de impuestos en unos 137 millones de dólares entre 2001 y 2005 y señalando que sus directivos no habían supervisado adecuadamente la contabilidad y los informes financieros de la compañía en ese período. Este asunto se saldó en 2010 con un acuerdo económico por el que la compañía y algunos de sus directivos pagaron las correspondientes sanciones e incluso su entonces presidente, Daniel Ustian, devolvió parte de sus incentivos correspondientes a 2004.

Muchos frentes abiertos

Pero Navistar tiene otros frentes abiertos. Así, en julio último, el Ministerio de Justicia de Estados Unidos, en representación de la Agencia para la Protección del Medioambiente (EPA), denunciaba a Navistar acusándola de haber vendido 7.750 motores Diesel fabricados en el marco de su proyecto para cumplir las normas EPA 2010 sobre control de emisiones contaminantes sin el uso de aditivos como el AdBlue ─nombre comercial de una solución al 20 por ciento de urea en agua─ y que no cumplían en realidad estas normas.

Navistar defiende que esos motores no estaban obligados a cumplir la normativa EPA 2010 al haber sido fabricados en 2009, en tanto que la EPA asegura que los motores en cuestión fueron construidos en 2010.

La actual situación de Navistar International parece ideal para que otro fabricante de vehículos industriales lance una OPA sobre ella, pero resulta que el candidato más idóneo para ello, Volkswagen, se encuentra inmerso en este momento en diversos problemas de importancia, como la agitación en las alturas, con el reciente nombramiento de Hans Dieter Pöstch, director financiero de Porsche, el principal accionista de los de Wolfsburg, como presidente de Volkswagen, truncando las aspiraciones de Martin Winterkorn, presidente ejecutivo de esta última, cuyo contrato acaba de ser renovado por año y medio.

En el campo de los vehículos industriales, la integración de Scania, M.A.N, y la propia VW Vehículos Comerciales, está todavía en pañales, por lo que no parece el momento más oportuno para una absorción de Navistar.

Además, los resultados financieros de Volkswagen se van a resentir seriamente del desmoronamiento de la economía china y de la consecuente contracción de la demanda de automóviles en aquel mercado, por lo que aumentarán las dificultades para conseguir los fondos que serían necesarios para la compra de Navistar... Claro que si ésta última continúa por el camino actual, su cotización financiera podría bajar de manera que Volkswagen no pudiera resisitir la tentación de aprovechar la coyuntura y hacerse con la firma estadounidense... No olvidemos que el grupo alemán tiene una demostrada experiencia en materia de fusiones interminables.