🔸 Pese a toda la presión de las autoridades occidentales para incrementar el uso de vehículos eléctricos, estos solo contribuirán a que las emisiones globales se reduzcan un 9 por ciento para 2030
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La importancia del papel de la transición a los vehículos eléctricos de cara a frenar el calentamiento global puesta en tela de juicio |
MADRID ─ A estas alturas de la película, pensamos que serán pocos los ciudadanos que aún duden de que los coches eléctricos son caros. Tanto que, pese a los múltiples programas de ayudas financieras preparados por los gobiernos comunitarios para incentivar la compra de ese tipo de vehículos, las ventas de estos siguen siendo muy reducidas en la mayoría de los correspondientes mercados, siendo particularmente notable las del mercado español, donde las ventas de coches eléctricos sólo representan el 2,64 por ciento del total. El problema no es solo de los coches pues, por poner un ejemplo, Andreas Tostmann, presidente ejecutivo de MAN Truck & Bus admitía muy recientemente que los autobuses eléctricos son un 25 por ciento más caros que los de combustión interna y que la diferencia era mucho más notable en el caso de los camiones. Y, claro, con el precio que está cogiendo la electricidad en toda Europa occidental, ni que decir tiene que el problema se va a agravar muchísimo al incluir el aumento de coste de la recarga de las baterías que usan todos estos vehículos. Todo eso sin hablar del coste que va a tener la construcción de una infraestructura de recarga de baterías que aún no existe. Entonces, ¿para qué?, ¿por qué esa insistencia en cambiar de la movilidad por combustibles fósiles a la movilidad eléctrica?. ¿Va a servir para algo?.