► La información, que fue desvelada en lo que parece una venganza del sindicato CGT, pone de manifiesto la hipocresía de los reguladores europeos
Actualizado el sábado 16 de enero de 2016 a las 13:30 horas
MADRID ─ Las acciones de Renault, en la que el estado francés tiene un 19,7 por ciento de participación, cayeron hasta un 23 por ciento a mediados de esta semana al difundirse una nota del sindicato francés CGT en la que se indicaba que personal de la oficina antifraude del Ministerio de Economía del país vecino había inspeccionado la sede central del fabricante de automóviles y sus centros técnicos de Guyancourt y Lardy, en los alrededores de París, en busca de datos sobre el posible uso de dispositivos para falsear las emisiones en los motores Renault, confiscando algunos ordenadores. El posterior anuncio por parte de Renault de que en dichas inspecciones no se habían encontrado pruebas sobre la existencia de tales positivos ─algo confirmado después por la ministra de Energía y Medio Ambiente, Ségolène Royal─ hizo que las acciones del fabricante francés cerraran la jornada bursátil con sólo un 10 por ciento de pérdida de cotización.