🔸 Los primeros datos financieros y laborales que el grupo italiano hizo públicos después de tres años de reestructuración de la atribulada empresa española

MADRID ─ En los últimos cinco o seis años, tras mi desembarco en las redes sociales, he tenido oportunidad de comprobar cómo el Servicio Nacional del Mito ─ente cuya existencia aún no ha sido verificada pero cuya labor es indudable a la vista de los resultados─ ha conseguido dulcificar situaciones que en su momento no eran ni parecidas a la idea que ahora se tiene de lo que sucedió. En el caso de la industria del automóvil y más concretamente del sector de los camiones y autobuses son ejemplos paradigmáticos casos como el de Hispano Suiza, Barreiros o Pegaso (Enasa). Por ejemplo, en lo que atañe a esta última empresa ─ya habrá oportunidad de hablar de las otras dos─ y para mi gran sorpresa, la idea hoy generalizada, sobre todo entre quienes no vivieron aquellas circunstancias, es que se trataba poco menos que de una empresa floreciente que el gobierno español entregó a Iveco y que el grupo italiano se encargó de hacer desaparecer.