jueves, 19 de junio de 2014

VOLVO GOLPEADA POR LA CRISIS RUSIA-UCRANIA

- El constructor sueco suspende la producción de camiones en Rusia


Olof Persson, presidente ejecutivo de Volvo AB
MADRID – Volvo AB, el grupo sueco que construye camiones con las marcas Volvo, Renault, Mack, Eicher Motors y UD, es el primer fabricante de vehículos industriales que se resiente de la crisis Rusia-Ucrania, cuyos negativos efectos económicos ya se están haciendo notar en ambos países. Volvo acaba de anunciar que suspenderá durante algún tiempo –de momento, algunas semanas– la fabricación de camiones en la planta que tiene en la ciudad rusa de Kaluga.

La noticia se ha conocido pocas horas después de que el grupo sueco hiciera públicas sus entregas durante el mes de mayo último y los cinco primeros meses del año, cifras que aún arrojan un balance positivo (+4% para el mes de mayo, y +14% para el período enero-mayo) en el conjunto de las marcas que comercializa el grupo, pero que ponen de manifiesto un descenso del 22 por ciento en las entregas en Europa del Este, algo de lo que Volvo culpa al descenso de la demanda en el mercado ruso. Dichas entrega bajaron de 1.146 unidades en mayo de 2013 a 896 en 2014, aunque aún consiguieron mantenerse en los cinco primeros meses de 2014 un 4 por ciento por encima del mismo período de 2013. Las entregas en Europa del Este del conjunto del grupo bajaron sólo un 16 por ciento en mayo, frente al mismo mes de 2013 y si el grupo consigue arrojar un balance positivo en las entregas en ese mercado durante los cinco primeros meses del año es sin duda por el fuerte incremento de las de Renault (+20%), seguramente a que la marca francesa ha aprovechado para dar salida en Europa del Este a las unidades de la vieja gama sólo conforme a las normas Euro V.

Antes de que Rusia se anexionara Crimea, provocando la crisis con Ucrania, Volvo ya había acometido un plan de reestructuración industrial encaminado a reducir sus costes. En octubre del año pasado, Olof Persson, presidente ejecutivo del grupo sueco, anunciaba un programa de 2.000 despidos de su plantilla de administrativos, mandos intermedios y consultores con el objetivo de, reducir costes y elevar en tres puntos de porcentaje el margen de explotación para 2015. El plan incluía también una reorganización de las cadenas de montaje en los establecimientos europeos. 

Pero un descenso del 37 por ciento en los beneficios del cuarto trimestre de 2013 en comparación con el mismo período de 2012 forzaron a Persson a endurecer las medidas y elevar la cifra de despidos a a 4.400.


Volvo decidió construir una fábrica de camiones en Kaluga (Rusia) 200 kilómetros al sudoeste de Moscú, a comienzos de 2009, forzada por el fuente incremento de aranceles que había introducido el gobierno de este país para los vehículos importados, aunque ya llevaba seis años montando conjuntos CKD en un pequeño taller situado en Zelenorad, en las afueras de Moscú, que tenía una capacidad máxima de producción de 500 vehículos al año.


Esta capacidad resultaba insuficiente de todo punto para atender la creciente demanda de camiones Volvo en Rusia, que había ido subiendo hasta llega a 5.466 unidades sólo en los once primeros meses de 2008, frente a las 3904 del mismo período de 2007, de ahí que el fuerte incremento de los aranceles forzase al constructor sueco a levantar una fábrica en suelo ruso.


El desarrollo del grupo Volvo AB prosiguió en Rusia con la construcción de una nueva planta esta vez para su división de maquinaria de obras públicas Volvo Construction Equipment (Volvo CE), cuya expansión en ese país seguramente se verá también frenada por la crisis de Crimea, algo que conoceremos cuando el grupo Volvo haga públicos, a finales de julio próximo, sus resultados financieros en el segundo trimestre de 2014.