miércoles, 25 de junio de 2014

¿OÍSTE PIBE?... ¡OTRO PIVE!

- El gobierno español lanza dos nuevos planes de ayudas a la industria del automóvil

- Uno es para los vehículos con motor convencional; otro para los eléctricos



MADRID  Lo que voy a decir en párrafos posteriores, parecerá sorprendente a cualquiera que conozca mi larga historia en el periodismo del motor, pues lo lógico sería que fuese un devoto de todo lo que pueda contribuir a su expansión y desarrollo. Pero resulta que también llevo más años tratando de ser objetivo y ecuánime ─lo que, dicho sea de paso, me ha dado casi más disgustos que la industria del automóvil. Por ello, si quiero seguir anteponiendo a todo la honestidad de opinión, no me queda más remedio que decir que estoy en contra de todos los planes de ayuda no sólo a la industria del automóvil, sino a cualquier otra industria.

Y es porque me parece que todo tipo de subsidios conlleva intrínsecamente un agravio comparativo, ya que se suele conceder precisamente a los sectores que más fuerza tienen y que, por lógica, son los que podrán luego ser más agradecidos. Creo haber leído que algún sabio de la antigüedad dijo algo así como que cuando se ayudaba a alguien se estaba cometiendo en el fondo una enorme injusticia, ya que muchos otros seres del planeta estaban de seguro mucho más necesitados de esa ayuda. Obviamente, esa afirmación roza el sofisma, pero no deja de tener un fondo de fundamento.

En el caso de las ayudas a la industria del automóvil que no sólo al automovilista, como continuamente se nos trata de imbuir de manera subliminar─ con cada nuevo plan de ayudas para ella, me pregunto por qué no hay otro similar para los bares o para tantos y tantos autónomos que se han visto a cerrar sus pequeños negocios durante estos recientes y difíciles años de crisis. La única respuesta que encuentro es que el sector del automóvil tiene una fuerte sindicación y que los gobiernos de España siempre han tenido pánico a la presión sindical de esa parte de la industria.

De acuerdo que el automóvil genera muchos empleos inducidos, pero ¿cuántos genera el sector hostelero? ¿No es en estos momentos el turismo el que nos está ayudando a salir de la crisis, aunque sea arrastrándonos?. ¿Cuántos planes de ayudas han lanzado nuestros gobiernos para hoteles, restaurantes, bares y cafeterías? Por otro lado, ¿por qué los impuestos de un trabajdor que se ha tenido que ir al paro tienen que destinarse a ayudar a otro a que renueve su coche?

Además, el problema fundamental de las subvenciones es que está demostrado que una vez que se ponen en marcha, no hay forma de quitarlas. A comienzos de este año, Rafael Prieto, director general de Peugeot España, dijo en una rueda de prensa que pensaba que la industria española del automóvil podría prescindir de los planes de ayuda en 2016. ¡Ni lo sueñes, Rafael, si me permites la confianza!

Como una droga

La industria española ya se ha habituado a la droga de las ayudas financieras en forma de PIVE, PIMA Aire o MOVELE, que no son más que otra ayuda de las varias que recibe ─en otra oportunidad daré un repaso a esas otras formas de ayuda─ y la prueba es que en cuanto se agotan los fondos de una edición del PIVE, a los concesionarios les entra el mono y no hacen más que pedir una nueva edición del plan de ayudas y que entre en vigor cuanto antes.

Ahí está lo que ha pasado al agotarse la quinta edición del PIVE. Enseguida se ha reclamado una nueva dosis de ayudas con efecto inmediato, no se fueran a perder unas preciosas ventas en la última semana de junio, una semana que siempre llegada sazonada con la proximidad de la paga extraordinaria y un toque de espíritu vacacional.

No, desgraciadamente, la industria española del automóvil se ha hecho ya adicta a las ayudas, hasta el punto de que en este momento nuestro país es el único de Europa que tiene ese tipo de incentivos. Dicen que Francia estudia un plan de ayudas al vehículo eléctrico... ¡Allá los franceses con lo que hacen!. 

Pero nosotros deberíamos preguntarnos si para pasar de 713.000 unidades vendidas en 2013 a 830.000 previstas para 2014 nos van a hacer falta tres PIVES de 175 millones de euros cada uno, ¿cuánto nos va a costar recuperar el millón y pico que se considera adecuado para un mercado como el nuestro?.