domingo, 4 de octubre de 2015

LA GESTIÓN DE LA CRISIS DE LOS MOTORES VOLKSWAGEN POR PARTE DEL MINISTERIO DE INDUSTRIA, TIRANDO A PENOSA

Tras comenzar amenazando a SEAT, termina por delegar la tramitación del asunto en el Ministerio de Hacienda


Manuel Soria, ministro de Industria
MADRID ─ Desde nuestro punto de vista, la actuación del Ministerio de Industria en la crisis de los motores Diesel trucados de Volkswagen (VW) ha dejado bastante que desear.  Se acometió el asunto en plan gallito, sacando pecho, y tras algún traspiés que otro, se ha terminado por salir de puntillas del escenario. Da la sensación de que ante el temor de que las dificultades financieras derivadas de la crisis, el grupo alemán decidiera cancelar los 4.200 millones de euros de inversión comprometidos para el quinquenio 2015-2019, en el mencionado Ministerio decidieran tomar la iniciativa adoptando la conocida táctica de que no hay mejor defensa que un buen ataque.


Y por ello, se optó por tomar la iniciativa comunicando a SEAT, la compañía española perteneciente al grupo VW, que se iban a examinar las ayudas que en el marco de los distintos planes PIVE se habían concedido a sus vehículos equipados con los motores que llevaban el software ilegal que camuflaba las emisiones contaminantes reales del vehículo en funcionamiento normal y que se exigiría a la compañía española la devolución de los mil euros de ayudas que desde el gobierno español se habían aportado por cada vehículo de SEAT acogido a los mencionados planes PIVE que incumplieran los niveles de emisiones requeridos para poder acceder a tal subvención.

Aunque en aquel momento aún no se conocían los vehículos que habían tramitado a través de los PIVE ni SEAT ni el resto de las marcas del grupo VW (Audi, Skoda, VW y VW vehículos comerciales), algunos días después se supo, por fin, que entre las cinco marcas habían vendido en España 683.626 vehículos, 700.000 en números redondos, con el motor Diesel EA189.


Posteriormente, se supo que de esos casi 700.000 vehículos, 221.783 eran de SEAT, 147.095 de Audi, 37.082 de Skoda, 257.479 de VW y 20.187 de VW Vehículos Comerciales... pero seguía sin saberse cuántos de ellos se habían acogido a alguno de los nueve planes PIVE que hemos tenido que sufragar con nuestros impuestos los españoles. Pero conviene subrayar que esas cantidades se refieren al total de los vehículos matriculados en España y no a los que se han acogido a los planes de ayudas.


¿Inoperancia de nuestros organimos?

Es evidente que en este punto lo que salta a la vista es la nula eficacia de nuestros propios organismos ─¿IDAE, DGT...?─  adelantándose a los comunicados de las marcas del grupo alemán y siendo ellos los que anunciasen cuántos vehículos, de qué marca y de qué modelo se habían acogido a los planes PIVE y a cuanto ascendían las ayudas que se habían adjudicado a cada marca.

Pero al margen de nuestra habitual inoperancia, lo que sí queda claro es que los primeros disparos del Ministerio de Industria eran de fogueo, pues su amenaza de obligar a devolver la subvención a las marcas del grupo alemán, incluso en el caso de que esos casi 700.000 vehículos se hubieran acogido en su totalidad a través de los PIVE, eran sólo 700 millones de euros, apenas un 17 por ciento de los 4.200 millones anunciados por VW para España. Vamos, una minucia.


El segundo patinazo de Industria fue no haberse informado de que las exigencias medioambientales de los planes PIVE y que tuviera que ser el propio grupo VW el que recordase al Ministerio que dichas exigencias se centraban únicamente en la cantidad de dióxido de carbono (CO2) emitida por los vehículos, algo que hasta ahora no se ha demostrado que trucara el software ilegal de los motores EA 189, siendo las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) lo que en realidad camuflaba dicho software.


Lo que habría procedido a partir de ese instante ─creemos nosotros─ es que Industria hubiera encargado a algún laboratorio automovilístico tipo INSIA, IDIADA, etc. que cogiera unas cuantas de las unidades afectadas que aún se encuentran en stock ─bien en sus fabricantes o en sus concesionarios─  y comprobase si las emisiones de CO2 también se falseaban.


Pero las declaraciones más recientes del ministro Soria muestran que se ha optado por una discreta salida de la escena, transfiriendo todos los controles a los funcionarios del Ministerio de Hacienda ¡¡a los que VW tendrá que convencer de que las emisiones de CO2 anunciadas para sus motores Turbodiésel de la familia EA 189 son las de verdad, sin trampa ni cartón!!.