miércoles, 21 de enero de 2015

25 MILLONES DE "AIRBAGS" DE AUTOLIV PARA REEEMPLAZAR LOS "AIRBAGS-BOMBA" DE TAKATA

 Honda será el principal demandante de los mismos, habiéndose puesto asimismo en contacto con la también japonesa Daincel para reforzar el suministro


MADRID ─ El proveedor sueco Autoliv, el mayor fabricante mundial de airbags, fabricará hasta 25 millones de estos dispositivos de seguridad con el fin de solucionar el problema de los airbags-bomba de Takata. Como se sabe, en condiciones aún sin definir, al activarse los airbags fabricados por este último proveedor japonés, algunos de ellos han estallado, proyectando metralla sobre la cara y el cuerpo del conductor y su acompañante, habiéndose ligado hasta ahora a ese funcionamiento anómalo del dispositivo cuatro muertos en Estados Unidos y uno más, una mujer embarazada, en Malasia, lo que, en nuestra opinión, eleva la cuenta de víctimas mortales a seis y no a cinco como habitualmente se lee en los medios de información. Además, se han censado hasta la fecha más de 100 heridos por el mismo motivo. Dado que el problema no sólo lo padece Honda sino también otros fabricantes como BMW, Chrysler, Daihatsu, Ford, General Motors, Mazda, Mitsubishi, Nissan, Subaru y Toyota, se estima que sólo en Estados Unidos se podrían tener que revisar los airbags de más de 20 millones de vehículos.

La National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA) ha puesto ya un par de multas a Honda ─propietaria, dicho sea de paso, del 1,3 por ciento del capital de Takata─ de 35 millones de dólares (unos 27 millones de euros) cada una en parte por haber ocultado información sobre el asunto de los airbags-bomba de Takata.

Algunos expertos han considerado que estas sanciones tienen un cierto fondo de castigo a Takata, que se ha negado a llamar a revisión a todos esos millones de vehículos para reemplazar los airbags defectuosos alegando que el problema se da sólo en áreas con temperatura alta e índice elevado de humedad relativa y que la NHTSA sólo tiene autoridad sobre los fabricantes de automóviles y no sobre los proveedores éstos, mostrándose dispuesta, eso sí, a llevar a cabo esa revisión en sólo unos cuantos de los Estados Unidos.

Desde el punto de vista técnico, el problema parece derivar de que el nitrato amónico, el producto que genera los gases que inflan las bolsas de los airbags, es inestable en zonas de elevada humedad y se degrada con el paso del tiempo. A los fabricantes de automóviles les ha faltado tiempo para ver ahí una fuente de actividad para sus áreas de posventa, que lo han pasado muy mal durante la última crisis y siguen haciéndolo, y así hemos leído ya declaraciones de Fumihiko Ike, el presidente de Honda y actual presidente también de JAMA, la Asociación de Fabricantes Japoneses de Automóviles (similar a nuestro ANFAC), diciendo que hay que estudiar la posibilidad de que lo mismo que los automovilistas tienen que llevar sus vehículos cada cierto tiempo a que les cambien el aceite, los filtros, etc., convendría que también se incluyera en las operaciones periódicas de mantenimiento el cambio del dispositivo de inflado de los airbags del vehículo.

Como el lector podrá imaginarse, la sugerencia de Ike ha sido muy bien acogida entre los fabricantes de estos dispositivos de seguridad, al ver en ella una posible y gigantesca ampliación de negocio, aunque sólo sea para cambiar el activador del airbag y el propelente (nitrato amónico u otro producto alternativo) que lo acompaña, que seguramente vendrían en un sólo módulo.

Una lentitud desesperante

La verdad es que siempre se ha dicho que las empresas japonesas y los ejecutivos que las dirigen se toman un tiempo larguísimo para adoptar medidas que en otras zonas del mundo se decidirían casi de inmediato, pero lo de Takata ya empieza a superar lo aceptable. Pese a que el problema de sus airbags salió a la luz hace 10 años, aún se sigue sin saber con absoluta certeza cuál es el auténtico origen del funcionamiento anómalo de sus dispositivos salvavidas.

Mientras Takata, que en buena lógica debería haber reaccionado a toda velocidad para, al menos, prometer que iba a elevar cuanto antes su capacidad de producción, nos encontramos con que el presidente del proveedor japonés, Shigehisa Takada, declaraba hace pocos días en una entrevista concedida a la agencia nipona de noticias Nikkei, que iban a elevar su capacidad de producción en China y Alemania para dentro de un año.

En Estados Unidos, Takata se ha limitado por el momento a crear una comisión independiente que audite sus sistemas de producción a cuyo frente ha puesto a Samuel Skinner, que fue ministro de Transporte con Georg Bush padre, y de la que forman parte, entre otros, un antiguo ministro de Hacienda de EEUU y tres antiguos administradores jefe de la propia NHTSA. La comisión acometerá en breve sus labores.

Nada que ver con la agilidad de la sueca Autoliv, que se ha comprometido con Honda y algunos otros de la larga lista de constructores de automóviles enumerados en párrafos anteriores, a comenzar las entregas de nuevos airbags en el plazo de seis meses, habiendo elevado de manera significativa en ese tiempo su capacidad de producción.

La también japonesa Daicel, otro proveedor de airbags rival directo de Takata, ha anunciado que contratará un centenar de nuevos trabajadores a mediados del presente año para aumentar la capacidad de producción de su planta de la prefectura de Hyogo (Japón). Es posible que el incremento de producción de Daicel, con la que Honda ha admitido mantener conversaciones respecto al suministro de airbags, vaya dirigido fundamentalmente a los mercados estadounidense y nipón.

Entre Autoliv (30%) y Daicel (20%) podrían controlar en la actualidad la mitad de la demanda mundial de airbags, contando entre sus rivales a la estadounidense TRW Automotive, recientemente adquirida por la alemana ZF, y la también japonesa Nippo Kayaku.