domingo, 1 de septiembre de 2019

RECUERDOS DEL TRASTERO: EL SORPRENDENTE DIAMOND T "PINOCHO"

🔸 Una solución mecánica que aterrorizaría a los más duchos jefes de taller de nuestros tiempos



Este Diamond T de 1957 iba propulsado por dos motores, un Red
Diamond International de 6 cilindros en línea y un Buick V8 acoplados
a través del convertidor de par de la caja automática del último de ellos
MADRID ─ Hace dos o tres días, en uno de mis continuos cruceros por el proceloso océano de Internet, me topé con una fotografía de una curiosa tractora, un vehículo que aunque sus líneas inspiraban simpatía, la verdad es que, a fuer de sinceros, era bastante feo. Por las características de su cabina, pensé que era una transformación realizada sobre un International Emeryville, una serie de camiones con cabina avanzada fabricada por IH y que tuvo bastante éxito. Pero, lo que mostraba la foto era un camión con morro, es decir, una cabina de control adelantado o convencional, lo que me indujo a pensar que se trataría de alguna transformación posterior. Al publicar la foto en cuestión en el grupo de Facebook Amigos de los Camiones Clásicos, algunos miembros del grupo celebraron con risas el curioso aspecto del camión, pero Gregorio Gómez, un gran especialista en camiones antiguos, nos indicó que se trataba, según creía recordar, de un White 3000 con motor doble al que en su momento apodaron Pinocho y que al día siguiente nos aportaría información.

Y así fue; unas horas más tarde, Goyo me enviaba un enlace a un artículo publicado el 8 de septiembre de 2014 por Daniel Strohl y que el lector puede encontrar pinchando AQUÍ. He intentado, sin éxito, conseguir más información sobre tan curioso vehículo, logrando tan sólo unas cuantas fotografías más desde distintos ángulos y en diferentes lugares, por lo que el texto que sigue es simplemente una traducción del artículo mencionado, que está escrito en inglés. A Strohl y a todas las personas mencionadas en dicho artículo, expresarles mi agradecimiento porque nos hayan trasladado más de 60 años en el futuro, la historia de este vehículo que, al final resultó ser un Diamond T 730C de 1957 con dos motores.

El Pinocho de Frank Gripp padre

Lloyd J. Wolf había vivido muchos años a base de vender sus unidades Dynassist de potencia auxiliar para camiones, pero a mediados de la década de 1960 ya no todos consideraban necesario comprar uno de esos equipos para aumentar su potencial de carga, como prueba el singular Diamond T 730C de 1957, cuyo propietario había preferido buscar una solución alternativa y nada convencional para conseguir unos cuantos caballos adicionales, aunque para ello había tenido que recurrir a practicar al vehículo una intervención de rinoplasia.

Según parece, este curiosísimo vehículo se encuentra desde
hace cosa de cinco años en un museo a las afueras de
Washington D.C.
El Geppetto de este Pinocho fue Frank Gripp padre, quien dirigió la compañía de transporte Gripp Trucking, con sede en Annawan (Illinois), desde la década de 1940 hasta la década de 1990, habiéndose especializado en el transporte de grano entre las comunidades rurales que salpicaban la Ruta 6, y más posteriormente, la Interestatal 80, en la parte noroeste. de dicho estado. 

Pues bien, a mediados de la década de 1960, nuestro Gepetto había contratado como conductor a su propio hijo, que se llamaba Frank Gripp, como su padre, el cual se percató enseguida de que con el motor International Harvester de gasolina y seis cilindros en línea con 7.374 centímetros cúbicos que tenía el camión que le había asignado su padre no podía atender el servicio encomendado en un tiempo razonable.

Pero papá Gripp no podía permitirse comprarle a su hijo un camión más potente, por lo que simplemente decidió agregar un motor auxiliar al vehículo que tenía que conducir su hijo. Según un artículo de Wheels of Time publicado por Gary Johnson en 1988 ─que nosotros no hemos podido localizar─ papá Gripp comenzó montando un motor Wisconsin V4 refrigerado por aire por delante del International RD450 (Red Diamond 450) original, conectando el primero al cigüeñal de este último con controles aéreos, pero descubrió que el Wisconsin no podía lograr la misma velocidad de rotación que el International RD450, por lo que reemplazó el Wisconsin con un motor Jeep de cuatro cilindros en línea que aunque podía igualar el régimen de giro del RD450, no proporcionaba tanta potencia, por lo que optó por usar otro, esta vez un Buick V8 de 4.916 centímetros cúbicos que sí parecía satisfacer la necesidad de más potencia del joven Gripp.

El primer viaje con este invento consistió en llevar una carga de trigo a Davenport (Iowa) con papá Gripp al volante. Según el propio Gripp padre, adelantaron a todos los vehículos con que se encontraron en la Interestatal 80 hasta Davenport. La combinación de propulsores funcionó bien en aquel viaje inaugural, exceptuando que el embrague del Diamond T patinaba al acelerar, problema que resolverían después endureciendo los muelles del embrague.

Una labor para auténticos manitas

Según Jim De Young, presidente de Adams Transit en Friesland, Wisconsin, quien años después restauraría el camión, Gripp no se limitó a acoplar directamente el cigüeñal del motor Buick al extremo del motor RD450, sino que intercaló entre ambos motores la transmisión automática de tres velocidades del Buick, pasó su eje de salida a través de un orificio en el radiador del Diamond T y luego atornilló el eje de salida a la polea del cigüeñal del motor International. El convertidor de par de la transmisión Buick era el encargado de absorber la diferencia entre las velocidades de giro de los dos motores ─decía De Young─ y los controles neumáticos de Gripp simplemente cambiaban la transmisión automática de neutra a tercera marcha. El pedal del acelerador del Diamond T funcionaba con ambos motores a la vez, mientras que un capó y una parrilla casera cubrían el segundo motor.

En su artículo de 1988, Gary Johnson señalaba que los Gripp construyeron un segundo vehículo de este tipo, pero no hacía ninguna otra mención al respecto. Según los datos disponibles, parece que su Pinocho estuvo prestando servicio a los Gripp hasta 1975, cuando el óxido forzó su retirada de la carretera. Entonces, los Gripp cogieron su eje motor para usarlo en otra de sus tractoras y dejaron el resto del camión en un rincón de sus instalaciones de Annawan. En algún momento a finales de la década de 1980, Gripp le vendió  el vehículo a Mike Pagel, un coleccionista de camiones Diamond T que residía en Muscatine (Iowa), quien a su vez lo vendió, sin restaurar, a Adams Transit a principios de la década de 1990.

Estaba hecho una pena cuando nos hicimos con él ─contaba De Young─ pero no hubo duda alguna de que había que restaurarlo como fuera.

Con tan elevado peso sobre el eje anterior, el camión no era
nada fácil de conducir; tanto era así que, nada más restaurarlo,
en el primer trayecto de pruebas, estuvieron a punto de
estrellarse con él
Ocho meses más tarde y usando una segunda cabina Diamond T / International COE (junto con una parrilla Diamond T para el morro), De Young y el equipo de Adams Transit concluían la restauración, para luego, en la primera prueba de conducción, ya restaurado, casi estrellar el camión.

No es que fuese el camión más seguro para conducir con todo ese peso sobre el eje delantero pero se ganaba un lugar privilegiado en nuestros corazones cuando lo estábamos cargando para llevarlo a exhibiciones, decía De Young.

El Diamond T bimotor permaneció en la colección Adams Transit hasta el año pasado (2013), cuando aún estaba bajo el control de De Young, pero entonces este vehículo junto alrededor de otros 80 camiones de la colección fueron subastados. De Young cree que en la actualidad está en un museo de camiones a las afueras de Washington, D.C.

(Gracias a Howard Arbiture por informarnos de la existencia de este camión).

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Y hasta aquí la traducción del artículo publicado en 2014 en que se nos cuenta a grandes rasgos la historia de este curiosísimo camión que confiamos también se haya ganado un lugar en el corazón de todos los lectores.